-Princesa: ¿cómo podemos amarnos así? ¿cómo es que estás tan segura de que funcionará?
-Ya deja de hacer tantas preguntas, bésame ahora que la luz nos da la espalda.
-Pero no puedo así, tengo demasiadas dudas.
-No bastará con eso para estar juntos por siempre, y lo sabes.
-Tampoco bastará con refugiarnos en las tinieblas.
-Pero es un mejor disfraz, ¿no te parece?
-Me parece que es la actitud más egoísta que haya habido alguna vez.
-Es que todavía no lo terminas de entender Lobo, no puedo amarte de día. No puedo amarte en un parque, ni en la tienda. No puedo besar tu rostro a la vista de la plebe, no puedo tomarte de la mano para ir de compras. Ni siquiera puedo decirme a mi misma que te amo. Pero lo hago.
-¿Y como se supone que me amarías si no tienes el valor para enfrentarte a ti misma?
-No lo se, todavía no encuentro una razón. Solo se que te amo, a oscuras.
-Jamás enfrentaste tus miedos, tus inseguridades, tus obstáculos. No supiste combatir contra tu cabeza, no dejaste luchar al corazón. Y ahora yo soy el que paga esas consecuencias, ahora, en este momento. Ahora que te amo demasiado, que ya no hay vuelta atrás. Ahora que te has convertido en mi musa, que has sacado sonrisas en donde guardaba tristezas, que has barrido el polvo de la soledad y has adornado con tu dulzura aquellos rincones vacíos de mi alma. Ahora que estoy enamorado, debo pagar las consecuencias de tu falta de valor.
-¡Basta, ya no tortures más a mi corazón! Tu no sabes todo lo que yo sufro a diario por no poder amarte, no sigas.
-Y yo soy la consecuencia de tu temor. Tu miedo ha creado esto que soy, un Lobo enamorado de un humano. Has alimentado mi alma con tus inseguridades. En el afán de mostrarte todo lo que podíamos ser, terminamos no siendo.
-Ahora ya estamos aquí, nadie puede rescatarnos. Solo bésame en la oscuridad, y te prometo amor incondicional.
-Princesa: ya no quiero besarte.
-Pero...¿que estás diciendo?
-Ya no quiero abrazarte en la oscuridad, ni amarte en secreto. No quiero seguir con esta farsa.
-¡Lobo! No te hundas en el rencor, piensa en la vida que podremos llevar más adelante. Yo te amo.
-Pensé una vida entera junto a ti en un solo beso, y al terminar se derrumbó. Esa es la historia de mi vida los últimos años. No puedo seguir atándome a esta ilusión.
-(La Princesa solloza con la mirada en el piso)
-Perdóname Princesa.
-(La Princesa entre lágrimas pregunta) ¿Porque debería perdonarte? Fui yo la que te encadenó, la que no supo verte, la que te negó...Estás en todo tu derecho de olvidarte de mi para siempre, de borrarme de tu historia. Yo por mi parte, siempre te recordaré mi amado Lobo.
-Lo se, pero mis disculpas son por lo que me toca hacer en este momento...
(Al ver el rostro de la princesa diciéndole una vez más los porque de su negación, al sentir nuevamente la desolación y la desdicha de tener que cargar con un amor tácito, al darse cuenta que ya su vida no tenía sentido si no compartía la luz del día con ella, al verse el Lobo sobrepasado por la angustia de no poder gritarle al viento cuanto amaba a aquella persona decidió terminar con su vida. Y en un intrépido salto el Lobo clava sus afilados colmillos en la yugular de la Princesa, matándola en cuestión de segundos.)
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